 | | Chantal Maillard (Fotografía de Pepe Ponce) |
Con “La tierra prometida” (milrazones, 2009) sucede algo parecido. Este libro es mucho más que un libro, mucho más que un poema cíclico, mucho más que el proyecto de una poeta, Chantal Maillard, y dos artistas, Joan Cruspinera y Josep Bagá. Es un gran gesto que proporciona voz, en forma de palabra escrita, a las especies en peligro de extinción, un gesto que ofrece un inmenso espacio propio para la reflexión sobre nuestro comportamiento con el Otro. Los nombres de las especies irrumpen en nuestro tiempo y se tornan en eternas al quedarse por siempre entre las páginas del libro: “Al pronunciarlos, sus nombres van inscribiéndose en el tiempo; la lista que resulta de ello es la que figuraría en un monumento para la memoria, la de todos los que estamos y los que vendrán”. “La tierra prometida” es un libro publicado por la editorial Milrazones, un libro con una edición fuera de lo habitual, elegante y cuidada hasta el último detalle, siendo los materiales empleados en el proceso de elaboración reciclados. AQ tiene el inmenso honor de ofrecerles la entrevista a Chantal Maillard. ¿Qué efecto anhela conseguir con la publicación de “La tierra prometida” (milrazones, 2009)? Un efecto resonancia. Si un ejército puede hacer saltar un puente al que atraviesa a paso rítmico, ¿no podremos nosotros impedir que desaparezcan algunos animales si repetimos sus nombres al unísono con insistencia y la voluntad de que perduren? Si creyese en algo, sería en el efecto del deseo proyectado en un objeto. Tal vez podamos enfocar en ellos intensamente nuestra voluntad mientras nos unimos en el recitado de esta letanía, que es una plegaria dirigida a todos nosotros por todos ellos. ¿Qué le diría al lector que se acerque a este poema circular, a este manifiesto? Que se sume a la lectura, a nuestras voces, que añada algún nombres más, algunos más. ¿Cómo se gesta “La tierra prometida”? La verdad, no lo recuerdo, pero creo que como se gestan todas las cosas que iniciaron su andadura desde antes de nosotros y que siguen su rumbo después. Si no fuese un tanto presuntuoso, a estas alturas, me gustaría decir que no soy más que un intermediario. Lo que sí recuerdo es que cuando me vino a la mente el título (la frase adverbial que compone el fondo de la letanía vino antes) pensé que no sería nada extraño que “la tierra prometida” terminase siendo un erial, viniendo la expresión de una ideología que entiende que el hombre es el dueño y señor de todos los animales y que éstos fueron creados para su servicio y alimento. Nada bueno puede salir del entendimiento del universo como jerarquía, servidumbre y señorío.
¿Por qué nos empeñamos en no respetar lo que nos ha dado la Vida? El respeto no forma parte de nuestra cultura, lamentablemente. No es una de las virtudes del canon occidental. Pero no se trata de respetar la vida más que la muerte, se trata de comprender el universo como un organismo y de respetar por igual la vida de unos y de otros, no la de unos en detrimento de las otras. ¿Qué nos espera en “La tierra prometida”? Magia. Palabras mágicas. Palabras-nombres que, a medida que las vamos pronunciando pueden hacernos llorar, porque puede llegar un día, o ya llegó, en que no sepamos a qué pertenecieron o qué designaron. Pero también podemos encontrar un mundo maravilloso de seres que no deben desaparecer. ¿… Y en el futuro? …¡La tierra prometida! La que nos prometimos todos cuando, desde hace siglos, nos embarcamos en una nave equivocada, rumbo a peor. ¿Cómo surgieron las colaboraciones de Joan Cruspinera y Josep Bagà? Fue cosa de nuestro editor, Jesús Ortiz, quien decidió arriesgarse con este proyecto y nos buscó compañeros de riesgo. "La tierra prometida" de Chantal Maillard Editorial Milrazones, 2009 Dibujos: Joan Cruspinera Diseño: Josep Bagá Disponible en las librerías Para ampliar la información: www.milrazon.es |